En el Día de la Ciudadanía de las Mujeres, se reflexionó sobre los impactos sociales y laborales del cáncer de mama y su vínculo con el ejercicio pleno de los derechos en clave de género


El pasado 8 de septiembre en Guatemala, en el marco del Día de la Ciudadanía de las Mujeres desde ASAD Guatemala junto al Programa de Estudios de Género de FLACSO–Guatemala y la Universidad de Granada (UGR) tuvo lugar el conversatorio «Mujeres, ciudadanía y salud integral, miradas críticas con énfasis en el cáncer de mama y sus implicaciones”. Durante esta jornada de diálogo e intercambio se abordó, desde miradas críticas, la relación entre ciudadanía y salud integral, con énfasis en el cáncer de mama y sus implicaciones sociales, económicas y laborales. La fecha no fue casual: se buscó subrayar que el acceso a la salud, la protección social y el trabajo digno son condiciones para el ejercicio pleno de los derechos y la ciudadanía de las mujeres.

La jornada se estructuró en dos momentos. Durante la sesión matutina, se contó con la participación de María Espinosa Espínola, integrante de la Junta Directiva de ASAD España y docente de la UGR, para un intercambio metodológico con investigadoras, docentes y activistas de FLACSO Guatemala. El diálogo se centró en cómo articular metodologías y hacer uso de la ciencia ciudadana para captar la experiencia de las mujeres con cáncer de mama, y en la pertinencia de enfoques comparados Guatemala–España que permitan identificar convergencias y divergencias en acceso a diagnóstico, continuidad de cuidados y trato digno en los servicios de salud. También se destacó la necesidad de enlazar investigación y acción pública, de modo que los hallazgos informen procesos de formación, sensibilización e incidencia para lograr políticas públicas desde un enfoque de género e interseccionalidad.

En la tarde, el conversatorio abierto al público puso sobre la mesa la urgencia de profundizar en las implicaciones económicas y laborales del cáncer de mama: interrupciones o pérdida del empleo, precarización, reducción de ingresos, aumento del trabajo de cuidados no remunerado y obstáculos burocráticos para acceder a prestaciones y apoyos. Las intervenciones coincidieron en que estas barreras impactan de manera directa en la calidad de vida y la participación ciudadana, y que las respuestas deben integrar salud, protección social y derechos laborales con perspectiva de género y enfoque de ciclo de vida.

Como insumos de referencia, se compartieron el Resumen de hallazgos: ¡Queremos vivir!” de FLACSO–Guatemala (que condensa evidencia cualitativa sobre los efectos del cáncer de mama en el entramado económico y familiar) y el proyecto REVELA-CM de la Universidad de Granada, orientado a visibilizar vulnerabilidades económicas y laborales en la supervivencia al cáncer de mama. Ambos materiales ayudan a dimensionar el problema y a orientar debates y decisiones informadas

A lo largo del día se articularon ejes temáticos que guiaron el debate:

  • Acceso oportuno al diagnóstico y continuidad de cuidados: tiempos de espera, itinerarios terapéuticos, acompañamiento psicosocial y cuidados paliativos con enfoque de derechos.
  • Condiciones económicas y laborales: licencias, readaptaciones de puesto, protección frente al despido, compatibilidad entre tratamiento, empleo y cuidados.
  • Protección social y ciudadanía: prestaciones, cobertura, información accesible y eliminación de obstáculos administrativos que afectan el ejercicio de derechos.
  • Cuidados y corresponsabilidad: impacto en los hogares, sobrecarga femenina y necesidad de políticas que reconozcan y redistribuyan los cuidados.
  • Enfoque interseccional y territorial: cómo clase, etnia, ruralidad/urbanidad, edad y estatus laboral atraviesan la experiencia del cáncer de mama.


El encuentro cerró con un feminaje a la socióloga y activista Walda Barrios-Klee, en reconocimiento a su legado en la defensa de los derechos de las mujeres y a su aporte a la reflexión crítica sobre ciudadanía, democracia y justicia social. El homenaje recordó que la ciudadanía de las mujeres no se agota en la participación formal, sino que exige condiciones materiales —salud, ingresos, tiempo, cuidados, trato digno— para ejercerse de manera efectiva.

La jornada dejó como balance un consenso claro: avanzar hacia políticas más justas e inclusivas, respaldadas por evidencia, que integren la perspectiva de género en el diseño de servicios de salud, en la protección social y en las normas laborales; y fortalecer puentes entre academia, organizaciones sociales e instituciones públicas para convertir el conocimiento en mejoras concretas en la vida de las mujeres.

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