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El estudio de geolocalización de ASAD pone de manifiesto los retos y oportunidades en las tabancas de Bafatá y Gabú

Durante los meses de abril y mayo, la consultora Kirooto llevó a cabo un estudio técnico socioterritorial para la identificación, evaluación técnica, análisis de datos, geolocalización y legalización de espacios comunitarios en las comunidades de intervención de los proyectos Djanguen Liggoden en las regiones de Bafatá y Gabú.

Recientemente, el responsable del estudio, Quico Germain, presentó los resultados del estudio en la oficina de ASAD en Bafatá, con la participación del equipo interno y los socios. El estudio aportó información detallada sobre las comunidades, lo que permitió obtener una visión más clara de las actividades productivas y los espacios comunitarios, incluidos los lugares de reunión, los pozos de agua, el alumbrado y las huertas.

Los mapas presentados revelan desigualdades significativas en los espacios de toma de decisiones: en todas las tabancas de Gabú y Bafatá, los puestos de gestión están ocupados predominantemente por hombres, a pesar de que las mujeres son las principales responsables de la búsqueda de agua en los pozos, el trabajo de la tierra y la venta de productos en el mercado, entre otras cosas.

El estudio también identificó graves problemas de acceso al agua. En Lamoi, por ejemplo, la población se enfrenta a enormes dificultades para obtener agua potable, ya que solo cuenta con pozos cuya calidad no es adecuada para el consumo humano y, además, se quedan sin agua en la estación seca. Canhanque cuenta con 22 puntos de agua, pero ninguno ofrece agua potable, lo que obliga a las mujeres y los niños a recorrer más de 800 metros para buscar agua. Se recomendó a ASAD que invirtiera en infraestructuras que garantizaran el suministro durante todo el año y que tuviera en cuenta las opiniones de las mujeres a la hora de decidir la ubicación de los nuevos pozos.

En el sector de la educación, los niños y niñas de algunas aldeas caminan hasta 9 km para llegar a la escuela, y ninguna de las instituciones visitadas dispone de electricidad; algunas no tienen agua ni letrinas. La electricidad en algunas comunidades solo se ha instalado recientemente gracias a la contribución de los hijos/as emigrantes.

La seguridad también es motivo de preocupación: las mujeres que llevan productos a los mercados a menudo se enfrentan a robos y violencia en los caminos. En cuanto a la salud, la distancia hasta los centros de atención es grande y los medios de transporte disponibles, como motocicletas o carretas tiradas por burros, son caros y poco accesibles. Muchas mujeres acaban optando por dar a luz en casa debido a la dificultad para desplazarse.

El estudio también identificó las principales actividades económicas colectivas de las tabancas, como la recolección de anacardos, el trabajo de bolonha (plantación de arroz), el cacahuete, el sésamo y el maíz. Las actividades individuales incluyen el cultivo en huertas. La distancia a los mercados y la falta de seguridad hacen que el transporte de productos sea un reto constante.

La realización de este estudio supone un esfuerzo de ASAD para garantizar un enfoque basado en pruebas y alineado con las necesidades reales de las poblaciones beneficiarias. Este estudio es fundamental para respaldar las decisiones estratégicas y orientar todas las próximas actividades de los proyectos actuales y futuros.