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La región de Bafatá acoge un nuevo proyecto de ASAD enfocado a la mejora del desarrollo socioeconómico con perspectiva de género

La región de Bafatá, situada en el interior de Guinea Bissau, fronteriza con Senegal, es una de las zonas del país más afectadas por el cambio climático. Los episodios climáticos extremos que vive la zona impiden el buen desarrollo de una agricultura sostenible y eficiente, provocan que el 22% de las familias sufran inseguridad alimentaria y que solamente el 4,9% de las criaturas de entre 6 y 23 meses tengan una dieta equilibrada y completa. 

Otros factores importantes que contribuyen a la pobreza endémica de la población de Bafatá es el poco acceso a la sanidad, la educación y al agua potable, acompañados de una desigualdad de género muy marcada. En este contexto, ASAD ha diseñado una intervención basada en diagnosis participativas para mejorar el desarrollo socioeconómico de la región y crear estructuras sostenibles que permitan el empoderamiento de la mujer, la mejora de las oportunidades profesionales de los jóvenes, el acceso a servicios básicos y el respeto a los derechos humanos de la ciudadanía.

El nuevo proyecto está financiado por el Fondo para la Estabilización y Desarrollo Regional de los países frágiles de los Estados Miembros de la CEDEAO (FRSD), con la participación del Banco de Desarrollo Alemán (KFW) y la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (CEDEAO).

 

El proyecto en detalle

Las diferentes acciones se desarrollarán en cuatro tabancas (comunidades) del sector más norteño de Bafatá llamado Contuboel, estas son: Lamoi, Sare Dabel, Sare Mamudu y Sare Metaboido. Se estima que el proyecto mejore la calidad de vida de forma directa a 2.338 personas, 1.175 mujeres y 1.163 hombres. 

En las cuatro tabancas las cifras de analfabetismo son alarmantes: el 92% de las mujeres y el 87% de los hombres no saben ni leer ni escribir. Por este motivo el proyecto incorpora un componente de alfabetización y formación profesional, muy enfocado a la población jóven con especial foco en las mujeres. A parte de las diferentes acciones formativas, que incluyen cursos en cocina, agricultura ecológica y electricidad, entre otros, se llevará a cabo la rehabilitación de pozos, de centros educativos, de sistemas de canalización de agua y la instalación de placas solares para los sistemas eléctricos. 

Por otro lado, este proyecto incluye un componente comunicativo y de participación transversal destinado a promover la apropiación del proyecto entre la comunidad, potenciar el rol de la mujer en la toma de decisiones y la creación de discursos propios, la resolución de conflictos y el liderazgo en la gestión de servicios comunitarios.

El objetivo de estas intervenciones es reducir la pobreza y las diferencias socioeconómicas y culturales existentes entre hombres y mujeres. 

Primeras visitas

El 15 de octubre, el equipo del proyecto se reunió con 22 personas de la tabanca de Sare-dabe en los alrededores de Cuntuboel (13 mujeres y 9 hombres). El propósito fue conocer la situación de las mujeres y las huertas comunitarias para un posible apoyo en términos de crecimiento de la producción hortícola y del emprendimiento económico rural y la mejora de las infraestructuras escolares.

En este encuentro, las mujeres señalaron las dificultades para acceder al agua en sus huertas, la dura realidad de tener que recorrer tres kilómetros para llegar a la escuela y al lugar donde se conservan las semillas para el cultivo.

Una de las mujeres, Sirem Embalo, reconoció el trabajo que ASAD ha realizado en la comunidad, facilitando el acceso al agua y mejorando las huertas, lo que ha ayudado mucho a la producción local y a la independencia financiera. La población joven de esta comunidad se mostró satisfecha con la propuesta del proyecto de construir una escuela en esta comunidad, ya que a parte de ayudar a desarrollar la zona, será una de las herramientas que permitirá reducir la inmigración de jóvenes en busca de estudios en otros países, y pidió que el proyecto facilite a las mujeres encontrar una manera de comercializar sus verduras. Maimuna Gomes, coordinadora del proyecto, también pidió la unidad entre las comunidades que rodean Sare-Dabel para lograr un mejor desarrollo comunitario.