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Las comunidades de Bafatá y Gabú, en Guinea Bissau, eligen el nombre para los proyectos de ASAD: «Djanguen Liggoden»

Con el objetivo de incluir y valorizar la voz de las comunidades involucradas en los proyectos de Bafatá y Gabú, ASAD ha organizado un proceso participativo para elegir un nombre breve para los dos proyectos. El nombre elegido fue: «Djenguen Liggoden», en lengua fula, que significa «estudiar para trabajar mejor».

El proceso se inició con una serie de encuentros comunitarios participativos en las nueve tabancas de intervención de las regiones de Bafatá y Gabú, con el objetivo de registrar una propuesta de nombre por cada comunidad. Los encuentros contaron con la presencia activa de líderes comunitarios, jefes de tabanca, mujeres, jóvenes, representantes institucionales, puntos focales del proyecto, así como socios locales y radios comunitarias.

El trabajo se centró en la escucha activa, la valorización de la identidad local y el fortalecimiento del sentimiento comunitario. Durante cada sesión, conducida con metodologías participativas, se invitó a las personas a reflexionar sobre los valores, los retos y las aspiraciones de sus comunidades. A partir de estas reflexiones, se sugirieron nombres en lenguas fula, mandinga y criolla que simbolizan las esperanzas y los sueños de las poblaciones.

Según explicó Zam Vieira, técnico de participación comunitaria de ASAD en Bafatá y Gabú, «los proyectos actualmente tienen un nombre técnico, largo y complicado, y no tienen un nombre breve que pueda entrar en el uso cotidiano de la comunidad que comparte la implementación de esta acción, con el objetivo de aumentar la participación y el involucramiento de la gente en cada etapa de la vida del proyecto».

Para la elección final, ASAD recopiló los votos de los puntos focales en representación de las tabancas, los socios PONGAB, APALCOF, Radio Sintcham Occo y Radio Mulher Bafatá, y el equipo de ASAD que trabaja en las dos regiones.

Djanguen Liggoden

Tras el proceso de votación, el nombre elegido fue Djanguen Liggoden, que significa «Estudiar para trabajar mejor». Un nombre sencillo, pero profundamente simbólico, que refleja el compromiso de la comunidad con la educación como herramienta de transformación social y desarrollo local.

Para Saico Umaro, coordinador de PONGAB en Gabú, «el nombre Djanguen Liggoden, en su significado más amplio, implica dar vida a la comunidad. Con los proyectos de ASAD, estamos trazando un camino hacia el futuro a través de la educación. Sin educación, no podemos tener futuro».

La elección del nombre representa más que una designación funcional. Es la expresión del sentimiento de pertenencia, del reconocimiento de la identidad cultural y de la responsabilidad colectiva de cada comunidad en la construcción y el éxito de los proyectos locales.

«Considero importante este proceso porque facilitará la comunicación y la difusión del proyecto y reforzará la identidad y el compromiso social de la iniciativa, lo que creará un sentido de pertenencia entre los beneficiarios y los actores involucrados; ayuda a la memorización y el reconocimiento en acciones de sensibilización y movilización social», comenta Zam Vieira.

Este proceso participativo es también un ejemplo de buenas prácticas en la construcción de intervenciones sostenibles con un fuerte anclaje comunitario. Al involucrar directamente a las poblaciones desde las etapas iniciales de los proyectos, ASAD refuerza un enfoque centrado en la cooperación mutua, el respeto por el conocimiento local y la creación de soluciones alineadas con las realidades vividas.

A lo largo de los encuentros, surgieron nombres que remiten a la valorización de la tierra, la importancia de la juventud, la esperanza en el progreso, la fuerza de las mujeres y la preservación del medio ambiente. Esta riqueza simbólica muestra el nivel de implicación emocional y cultural de las comunidades con los proyectos.

Además, la participación en la elección del nombre contribuye a fortalecer la memoria colectiva y la movilización social en torno a las iniciativas locales, aumentando la capacidad de resiliencia ante los retos y promoviendo la durabilidad de los impactos positivos. La experiencia vivida en Bafatá y Gabú demuestra que cuando se escucha y se involucra a las comunidades, los resultados ganan legitimidad, autenticidad y fuerza transformadora.

Con esta iniciativa, ASAD reafirma su compromiso con un modelo de desarrollo que pone a las personas en el centro, respeta los contextos locales y promueve una cultura de participación ciudadana. La elección participativa del nombre es solo un símbolo, pero conlleva un gran mensaje: los proyectos no son para la comunidad, sino con la comunidad. Djanguen Liggoden es ahora más que un nombre: es una señal de que el futuro se construye con inclusión, respeto y colaboración.

Los proyectos de Gabú y Bafatá están financiados por el Fondo de Estabilización y Desarrollo Regional de los Países Frágiles de los Estados Miembros de la CEDEAO (FRSD), con el apoyo del Banco Alemán de Desarrollo (KFW) y la Comunidad Económica de los Estados de África Occidental (CEDEAO).