Más de 100 mujeres de Cubulco, San Miguel Chicaj y Granados participaron en actividades que fortalecen sus liderazgos, promueven el acceso a derechos y articulan respuestas locales contra la violencia de género.
Talleres, jornadas y espacios de articulación institucional han permitido que mujeres de Baja Verapaz fortalezcan sus liderazgos, conozcan sus derechos y accedan a atención especializada frente a la violencia
En el mes de agosto, los municipios de Cubulco, San Miguel Chicaj y Granados, en el departamento de Baja Verapaz, se convirtieron en referentes de un proceso colectivo que busca transformar las condiciones de vida de las mujeres. A través de talleres de formación, jornadas informativas, atenciones integrales y espacios de articulación institucional, más de un centenar de mujeres accedieron a información clave sobre sus derechos, fortalecieron sus liderazgos comunitarios y encontraron acompañamiento especializado frente a situaciones de violencia.
Estas acciones forman parte del proyecto Construyendo Caminos, Eliminando Barreras”, una iniciativa financiada por la Agencia Andaluza de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AACID) y ejecutada por ASAD en alianza con el Grupo Guatemalteco de Mujeres (GGM). Este proyecto busca acercar servicios especializados, crear redes de confianza y eliminar las múltiples barreras que impiden a las mujeres vivir libres de violencia.
Cubulco
En el municipio de Cubulco, un grupo de lideresas comunitarias participó en un taller sobre derechos humanos y prevención de la violencia contra las mujeres. Además, conocieron de primera mano los servicios que ofrece de manera gratuita y confidencial el GGM-CAIMUS-Móvil, disponible cada mes en el polideportivo local.
La jornada no se limitó a transmitir información, ya que fue un espacio de diálogo, confianza y reconocimiento mutuo, donde las mujeres se fortalecieron como referentes locales y asumieron el compromiso de replicar los aprendizajes en sus comunidades. El objetivo de esta actividad es que cada lideresa se convierta en multiplicadora de conocimientos, promoviendo que más mujeres conozcan sus derechos y los mecanismos de atención disponibles en su territorio.
San Gabriel (San Miguel Chicaj)
Por otro lado, en la comunidad de San Gabriel, municipio de San Miguel Chicaj, el GGM-CAIMUS-Móvil impulsó un trabajo articulado con la Auxiliatura comunitaria, el COCODE y la Dirección Municipal de la Mujer (DMM). Estas coordinaciones permitieron planificar de manera conjunta sesiones informativas sobre derechos humanos, prevención de la violencia y servicios de atención integral.
La alianza con las autoridades locales envía un mensaje importante, la prevención de la violencia contra las mujeres no es solo responsabilidad de ellas, sino un compromiso de toda la comunidad. El fortalecimiento de los liderazgos locales y el respaldo de las instituciones generan un entorno donde las mujeres pueden denunciar, buscar apoyo y confiar en que no estarán solas en el proceso.

Granados
En el municipio de Granados, la estrategia combinó reuniones informativas, capacitaciones técnicas y atención integral. En coordinación con la Dirección Municipal de la Mujer (DMM) y la SOSEP, se realizaron jornadas donde mujeres de comunidades como Llano Grande y La Ceiba participaron activamente.
Además de recibir atención directa del equipo multidisciplinario del GGM-CAIMUS-Móvil, las participantes accedieron a procesos de capacitación técnica, vinculando la prevención de la violencia con la autonomía económica. Esta combinación es clave: el acceso a ingresos propios y a oportunidades de formación refuerza la capacidad de las mujeres para tomar decisiones libres, romper círculos de violencia y construir proyectos de vida con mayor independencia.

¿Cuál ha sido el impacto de las actividades?
Las actividades realizadas en los tres municipios han generado resultados visibles que trascienden lo inmediato:
- Más de 100 mujeres fortalecidas en sus conocimientos sobre derechos y servicios disponibles, capaces de compartir esta información con otras mujeres de sus comunidades.
- Redes comunitarias más sólidas, donde las lideresas juegan un rol activo en la prevención y en el acompañamiento a víctimas de violencia.
- Instituciones locales y comunitarias articuladas, incluyendo DMM, SOSEP, autoridades comunitarias y el GGM-CAIMUS-Móvil, asegurando la sostenibilidad de las acciones.
- Avances en la autonomía personal y económica, que permiten a las mujeres ampliar sus opciones de vida y reducir la dependencia que perpetúa la violencia.









