Un total de 115 personas participan en las asambleas comunitarias de República Dominicana para prevenir la violencia contra las mujeres. En ellas, las residentes mostraron su entusiasmo y compromiso en la implementación de estrategias para crear entornos seguros.


Durante el mes de abril se han llevado a cabo 5 asambleas comunitarias, una en cada una de las comunidades del proyectoPrevenir las violencias contra las mujeres en las comunidades de Batey Yaco, Cambita, Hato Viejo, Hatillo y Los Guandules de República Dominicana a través del impulso de una red de comunidades seguras y la mejora de su autonomía personal y económica”, que ASAD ejecuta con el Centro de Investigación para la Acción Femenina (CIPAF), junto con la financiación de la Agencia Andaluza de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AACID).

Estas asambleas tuvieron una triple función crucial: informar a la comunidad sobre el estado del proyecto y sus progresos, planificar todas las actividades relacionadas con la implementación de la metodología de “Comunidades Seguras”, y resolver las dudas de las y los participantes en torno a las actividades futuras. Es importante destacar que estas reuniones contaron con una destacada participación por parte de las y los habitantes de las comunidades, y contaron con la presencia de líderes que respaldaron activamente el proceso en cada localidad.

En Batey Yaco se realizó el 11 de abril y participaron 28 personas en total, en Cambita el 12 con 21 personas, en Los Guandules, el 18 con 20 personas, en Hato Viejo el 24 con 13 y el proceso concluyó con Hatillo el 26 de abril en donde se reunieron 22 personas.

El principal resultado de estas jornadas fue el compromiso y entusiasmo demostrado por las personas de estas comunidades hacia el trabajo comunitario relacionado con el proyecto. Muchas de las participantes habían estado involucradas desde las etapas iniciales del proyecto, durante la fase de identificación en 2023, y expresaron su satisfacción por estar ahora plenamente involucradas en la implementación.

El siguiente paso en el proceso incluye reuniones con las autoridades municipales de las comunidades, con el fin de informarles sobre el proyecto y lograr su apoyo en la realización de cambios y mejoras en los espacios que puedan ser identificados como inseguros por las mujeres. Estas interacciones buscan que las autoridades estén más abiertas a acoger y llevar a cabo los levantamientos de espacios inseguros, una vez que éstos se socialicen adecuadamente.

Estas asambleas representan el primer paso en el camino hacia la construcción de comunidades más seguras y empoderadas en la lucha contra la violencia hacia la mujer en República Dominicana. La colaboración entre organizaciones locales e internacionales, junto con la participación activa de las personas comunitarias, promete resultados positivos y duraderos en la promoción de la autonomía personal y económica, así como en la prevención de la violencia de género en estas comunidades.