Un espacio para sanar, fortalecerse y volver a empezar
Durante años, muchas mujeres han enfrentado la violencia en silencio. Algunas han tenido que cargar solas con el miedo, la incertidumbre y las consecuencias emocionales que dejan las agresiones. Hoy, en Villa Nueva y Villa Canales, un grupo de mujeres está encontrando espacios seguros para hablar, sanar y comenzar a construir nuevas oportunidades para ellas y sus familias.

Este proceso forma parte del proyecto “Atención integral y autonomía económica para mujeres sobrevivientes de violencia en Guatemala”, financiado por la Fundación “la Caixa” y ejecutado conjuntamente por ASAD y Fundación Sobrevivientes en Guatemala. La intervención se desarrolla en coordinación con las Direcciones Municipales de la Mujer (DMM), actoras clave para acercar los servicios de atención, derivación y acompañamiento a las mujeres en sus propios municipios.
Entre abril y mayo de 2026, mujeres de estos municipios han participado en procesos de acompañamiento psicológico grupal e individual, así como en asesorías legales que les permiten conocer y ejercer sus derechos. En Villa Canales, 23 mujeres completaron el proceso psicosocial grupal y, en Villa Nueva, lo hicieron 14 participantes. Además, decenas de mujeres recibieron orientación jurídica especializada para afrontar situaciones de violencia y fortalecer su protección.

Los talleres grupales han sido diseñados para fortalecer la autoestima, la seguridad personal y la capacidad de identificar distintas formas de violencia que muchas veces pasan desapercibidas o se consideran “normales”. A través del intercambio de experiencias y el acompañamiento profesional, las participantes encuentran herramientas para recuperar la confianza en sí mismas y avanzar hacia una vida libre de violencia.
Pero el cambio no termina ahí. Muchas de estas mujeres también están comenzando a visualizar nuevas oportunidades para alcanzar su autonomía económica. Durante los próximos meses participarán en procesos de formación y empoderamiento económico orientados a fortalecer sus capacidades, desarrollar iniciativas productivas y mejorar sus posibilidades de generar ingresos propios.
Un elemento clave para facilitar esta participación ha sido la creación de espacios de cuidado infantil. Estos espacios permitirán que las mujeres puedan asistir a las actividades formativas y de acompañamiento con mayor tranquilidad, sabiendo que sus hijas e hijos estarán en un entorno seguro, donde además podrán participar en actividades recreativas y educativas.

Todo este trabajo es posible gracias a la articulación con Fundación Sobrevivientes, las Direcciones Municipales de la Mujer, la Comisión Municipal de la Mujer y las Redes de Derivación y otras instituciones locales comprometidas con la prevención y atención de la violencia contra las mujeres.
Cada mujer que participa en estos procesos tiene una historia distinta. Sin embargo, todas comparten algo en común: el deseo de recuperar el control de sus vidas, fortalecer su bienestar y construir un futuro con más oportunidades. Acompañarlas en ese camino significa apostar por comunidades más justas, seguras e igualitarias para todas las personas.



