El autocuidado como un acto político: mujeres emprendedoras de Rabinal fortalecen su bienestar para seguir transformando sus comunidades
El autocuidado como un acto político: mujeres emprendedoras de Rabinal fortalecen su bienestar para seguir transformando sus comunidades
Cuidarse también es una forma de transformar el mundo. Desde una perspectiva feminista, el autocuidado va más allá del bienestar individual: es un acto político que reconoce que lo personal también es político y que el estado emocional, físico y mental de quienes sostienen los procesos comunitarios influye directamente en la capacidad de construir redes más fuertes, solidarias y comunidades más justas.
Con esta visión, 23 mujeres emprendedoras del municipio de Rabinal, Baja Verapaz, participan durante los meses de julio y agosto en un proceso formativo compuesto por cuatro talleres de autocuidado, orientados a fortalecer su bienestar integral y promover prácticas cotidianas que contribuyan a mejorar su calidad de vida.

Las sesiones invitan a las participantes a detenerse, escucharse y dedicar tiempo a sí mismas, algo que muchas veces queda relegado frente a las responsabilidades familiares, comunitarias y laborales que asumen diariamente. El objetivo es reconocer que el cuidado personal no es un lujo ni un acto de egoísmo, sino una condición necesaria para sostener el liderazgo, el trabajo colectivo y la defensa de los derechos de las mujeres.
Durante la segunda jornada, las participantes profundizaron en las diferencias entre el autocuidado físico, mental y emocional, reflexionando sobre cómo cada una de estas dimensiones influye en su bienestar y en su forma de relacionarse con las demás personas.
Como parte de la metodología, cada mujer elaboró un pequeño cuaderno personal donde identificaron las prácticas de autocuidado que ya realizan y aquellas que desean incorporar en su diario vivir. Entre los compromisos que surgen destacan acciones sencillas, pero significativas, como salir a caminar, dedicar unos minutos al descanso, realizar automasajes, respirar conscientemente, compartir tiempo con la familia o reservar un momento del día para sí mismas.
«Nos damos cuenta de que siempre estamos cuidando a otras personas y pocas veces pensamos en nosotras. Hoy entendí que también necesito regalarme tiempo, escuchar mi cuerpo y cuidar mis emociones. Si yo estoy bien, también puedo acompañar mejor a mi familia.», compartió una de las participantes durante la sesión.
Las sesiones concluyen con una meditación guiada y una serie de ejercicios de respiración y estiramiento corporal, invitando a las participantes a reconectar con su cuerpo, reconocer las tensiones acumuladas y experimentar técnicas sencillas que pueden incorporar en su rutina diaria.
Al finalizar el proceso formativo, cada participante habrá identificado al menos tres prácticas concretas de autocuidado que se compromete a integrar en su día a día, fortaleciendo así hábitos que contribuyan a su bienestar físico, emocional y mental.

Este proceso parte de la convicción de que el cuidado de los derechos de todas las personas comienza también por el cuidado de quienes los defienden. Promover el autocuidado desde una perspectiva feminista significa cuestionar las desigualdades que históricamente han colocado sobre las mujeres la responsabilidad del cuidado de las demás personas, invisibilizando sus propias necesidades. Cuidarse es reconocer el propio valor, fortalecer la autonomía y construir relaciones más justas y sostenibles.
Esta actividad se desarrolla en el marco del proyecto «Construyendo caminos, eliminando barreras: Prevención y atención de la violencia contra las mujeres de Baja Verapaz a través del refuerzo del CAIMUS Rabinal, las capacidades comunitarias e institucionales y la mejora de su autonomía económica», ejecutado por la Asociación Grupo Guatemalteco de Mujeres (GGM) y la Asociación Solidaria Andaluza de Desarrollo (ASAD), con el financiamiento de la Agencia Andaluza de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AACID).



